El blog de Lobezno

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lunes, diciembre 16, 2002

 
He tenido una tarde un tanto curiosa. Lo primero de todo ha sido que he ido temprano a estudiar a la biblioteca. Increíble, pero cierto. Después vino R. a rescatarme justo cuando la posibilidad de una embolia cerebral empezaba a ser más que una mera fantasía. Consiguió salvarme a base de cañas... que encima me salieron baratitas, porque me dejé la cartera en casa (viejo truco que nunca falla). El caso es que en una de éstas me puse a hablar de ajedrez (de paso hice un alarde de memoria -sí, todavía me queda algo de eso- acordándome de las jugadas de una de las variantes de la Najdorf en la defensa Siciliana -pobre R, llega a ser otra y me tira algo a la cabeza, fijo-). Tras darle la brasa me dejó de vuelta en la biblio y me puse a repasar el tema del cáncer oral. Me hizo gracia que poco después me encontrara con B. un tío al que conozco precisamente del mundillo del ajedrez y al que no veía desde hacía un año y pico. Le costó reconocerme, por aquello de que me estoy dejando greñas. El caso es que nos fuimos a tomar cañas (menos mal que no eligió el mismo bar, porque el camarero hubiera flipado conmigo) y me lo pasé bastante bien charlando de todo un poco. Ya tengo su móvil y hemos quedado en vernos más veces y de paso llamar a otro ajedrecista que vive por la zona y con el que curiosamente coincidí hace unos meses yendo con R. en el Metro. Da que pensar en círculos, ¿verdad?
En fin, definitivamente elegí un buen día para dejarme la cartera en casa (buitre que es uno... y si no, que le pregunten a Caissa).

posted by Logan 10:11 PM

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